Despeñaperros y las Navas de Tolosa

El puerto de Despeñaperros y la Batalla de las Navas de Tolosa: Para entrar en Andalucía la ruta habitual siempre ha sido la zona de Despeñaperros y su puerto. Para los que somos de zonas montañosas no nos parece gran cosa, pero es un pequeño puertecito con curvas que atraviesa los paisajes ancestrales de Sierra Morena. Actualmente una autovía ha acortado el paso y el puerto pasa desapercibido.

Artículo del blog “El Viajero Histórico”. En origen, la entrada a Andalucía se realizaba por el Puerto del Muladar o Muradal. Un camino carretero, en su época empedrado, por donde discurrieron los Iberos, romanos, los Visigodos, los árabes, los castellanos y los franceses. Durante la época de los Reyes Católicos se preparó otro camino alternativo, algo más al oeste, llamado el Camino de Puerto Rey. En este último, se conserva una parte de calzada empedrada (descrita erróneamente como romana), pero parece ser que el paso principal era el Puerto del Muladar.

despeñaperros-navas tolosa

La famosa Batalla de Las Navas de Tolosa se desarrolló en estos lugares (hay un museo situado cerca de la Autovía, situado a los pies del cerro donde los árabes tenían su campamento de cadenas). En esta batalla se enfrentaron los dos mayores ejércitos medievales reunidos hasta la fecha: El cristiano con unos 12.000 hombres, frente a unos 25.000 almohades. La coalición cristiana, encabezada por Alfonso VIII de Castilla con 2.000 caballeros (que había conseguido del Papa la declaración de Cruzada, para evitar que sus socios le entablaran la guerra por la retaguardia), había sido reforzada por caballeros franceses (dicen que unos 2.000) que se ausentaron antes de la batalla, quedando unos 150 solamente, ya que después de sus desmanes en la toma de Calatrava (donde pasaron a cuchillo a los moros rendidos), tuvieron sus más y sus menos con los castellanos. Los otros socios de Alfonso VIII eran Pedro II de Aragón (1000 caballeros) y Sancho VII de Navarra (200 caballeros), además de los guerreros de las órdenes militares (la elite de los combatientes hispanos en esa época) Santiago, Calatrava, Temple y Hospital de San Juan. En total unos 2.000 caballeros y 8.000 peones.

Por parte Almohade estaba el Califa An Nassir, que era conocido con el sobrenombre de Miramamolín en tierras cristianas, deformación del título árabe Amir al-Mu’minin o Príncipe de los Creyentes. Sus tropas eran el doble de las cristianas, unos 25.000 hombres, la mayoría almohades, pero con la primera línea formada por andalusíes (casi sin armas y a los que no tenía mucho aprecio por su conducta disoluta para su moral particular) destinados a frenar el avance cristiano (desertaron a las primeras de cambio). Detrás de ellos había otro grupo de gente armada pobremente, los yihadistas, fanáticos voluntarios destinados a servir de carne de cañón. Finalmente y custodiando su famosa tienda de campaña (situada en el Cerro Olivares, justo al noroeste del centro de interpretación) estaba la Guardia Negra, guerreros subsaharianos encadenados para morir sobre el terreno, sin ceder un metro.

Para llegar hasta el campo de batalla los cristianos debían pasar Sierra Morena por el camino tradicional, de origen romano, del Puerto del Muladal, que pasaba cerca del castillo del Ferral, centinela del puerto. Este camino llegaba cerca de Santa Elena, introduciéndose en el valle del Arroyo del Rey (cerca de donde se bifurcaba la carretera antigua con la doble calzada de los 80), donde se pasaba por un desfiladero (la zona de curvas de la carretera N-IVa, cercana a Santa Elena, conocida como la Losa). Aquí tenían preparada la batalla los musulmanes, donde hubieran masacrado a las tropas cruzadas en un estrecho paso. Pero hete aquí, que en una acertada casualidad, un pastor  llamado Martín Alhaja les informó y guió por un camino de pastoreo, el ya nombrado Camino de Puerto Rey. Por aquí fueron los cristianos, llegando sobre los musulmanes desde otro ángulo, que, aunque tampoco los cogieron por sorpresa fue una batalla más abierta. La batalla se desarrolló, inicialmente con ventaja musulmana, pero finalmente los cristianos (con algún golpe de suerte que otro) ganaron la partida.

En 1779 el Ingeniero Militar Carlos Lemour, de origen francés, pero contratado por el Marques de la Ensenada para diferentes trabajos, entre ellos el inicio del Canal de Castilla, comenzó la construcción del puerto de Despeñaperros, desde la Venta de Cárdenas (no pasar por allí sin tomar algo en Casa Pepe, BBB) y Santa Elena. Su trazado discurre casi paralelo a la antigua N IV, uniéndose cerca de Santa Elena con el antiguo camino del Muladar. Por aquí han pasado franceses, guerrilleros y hasta Curro Jiménez. En los 80, masificado el puerto, se construyó una calzada que discurría paralela al Río Despeñaperros, atravesando la montaña por túneles, desdoblándose el tráfico. En 2011 se inauguró un nuevo paso, con viaductos y túneles, que han dejado abandonadas las antiguas calzadas. Yo como buen nostálgico, cada vez que voy a Andalucía circulo por el antiguo puerto, escarpado y solitario. Artículo del blog “El Viajero Histórico”.

Anuncios

Un comentario en “Despeñaperros y las Navas de Tolosa

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s