Los Reales Sitios

Patrimonio Nacional es la denominación que recibe en España una parte importante del patrimonio histórico-artístico, precisamente el vinculado históricamente a la Monarquía Española. Los bienes administrados por Patrimonio Nacional abarcan palacios, parques, jardines, conventos y monasterios: los llamados Reales Sitios. Con esta denominación son conocidas las localizaciones donde se ubican las antiguas residencias de la familia real española, la mayor parte en las proximidades de Madrid, y que han sido utilizadas tradicionalmente como lugar de reposo, recreo, residencia de invierno o de verano, por los monarcas españoles, así como los espacios donde se localizaban instalaciones de servicio para la antigua corte. En esta pagina se pueden consultar los horarios de apertura, tarifas y concretar la visita: Pagina web de Patrimonio Nacional

Particularmente recomiendo visitar estos lugares, que nos dan la oportunidad, a los simples mortales, de visitar las residencias privadas de los antiguos Reyes hispanos, algo que durante siglos fue un privileguio de los Reyes y los nobles (y no todos podían acceder). Estas ultimas decadas han estado abiertos al publico, por lo que como decía una antigua frase latina: “Carpe diem”/aprovecha el momento y no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

Aquí van los que me ha dado tiempo a visitar:

-Palacio Real: La capital de Spain surge en la época del Emirato omeya de Al-Ándalus, a finales del siglo IX, cuando el emir cordobés Muhammad I (852-886) levantó una fortaleza en un promontorio junto al río Manzanares, en el lugar donde se alzan hoy la Catedral de la Almudena y el arranque de la calle Mayor. La función de esta fortaleza sería la vigilancia de los pasos de la sierra de Guadarrama para proteger Toledo, la antigua capital visigoda. El Alcázar musulmán, que ocupaba la zona donde hoy en día se levanta el Palacio Real, fue reformado por los reyes cristianos. Hasta el siglo XVII la fachada oeste (la del río Manzanares) todavía conservaba torreones semicirculares del antiguo castillo (se puede ver en la ilustración de abajo). La dinastía de los Trastámara convirtió el edificio en su residencia temporal, de modo que, a finales del siglo XV, el Alcázar de Madrid era ya una de las principales fortalezas de Castilla y la villa madrileña sede habitual en la convocatoria de las Cortes del Reino. Carlos I transforma el Alcázar Real para convertirlo en sede permanente de la monarquía de los Austrias, llegando a su esplendor con esta dinastía. Felipe II construyó las Caballerizas Reales (con la Armería Real en su planta superior) en el lugar donde hoy se halla la Catedral de la Almudena. Un pasillo elevado conectaba el Alcázar con la Casa del Tesoro y el cercano Monasterio Real de La Encarnación (fundado en el XVII por Margarita de Austria, esposa de Felipe III), para permitir acudir a misa a los reyes.

Felipe IV dotó al edificio de su traza más armoniosa, a pesar de su desapego por el mismo. El monarca rehusó habitar en el Alcázar y mandó construir una segunda morada, el Palacio del Buen Retiro, igualmente desaparecido.

madrid699

Fue levantado extramuros, al este de la ciudad, en los terrenos que hoy ocupa el Parque de El Retiro (que eran sus jardines privados) y la zona del Museo del Prado. Lo mandó levantar Felipe IV para usarlo como lugar de descanso y retiro, de ahí su nombre. El palacio sirvió como residencia de recreo de Felipe IV y Carlos II. Los dos primeros Borbones, Felipe V y Fernando VI, lo usaron como residencia oficial. Bajo los reinados de Carlos III y Carlos IV fue perdiendo importancia. Fue seriamente dañado durante la Guerra de la Independencia y la mayor parte del complejo palaciego fue demolido en tiempos de Fernando VII. El resto (a excepción del Casón del Buen Retiro/salón de baile y sala del Prado y del Salón de Reinos/antiguo Museo del Ejército) fue derribado en 1868 por orden del Gobierno provisional. Paradójicamente los vestigios más conocidos del Real Sitio son sus antiguos jardines, que, muy transformados, hoy conforman el Parque del Retiro. En la Nochebuena de 1734, con la Corte desplazada al Palacio de El Pardo, se declaró un pavoroso incendio en el Real Alcázar de Madrid. El fuego, que pudo tener su origen en el aposento del pintor de la Corte Jean Ranc, se propagó rápidamente, sin que pudiera ser controlado en ningún momento. Se hizo un ímprobo esfuerzo para recuperar los objetos religiosos que se custodiaban en la Capilla Real, además de dinero en efectivo y las joyas de la Familia Real, como la Perla Peregrina y el diamante del Estanque. La recuperación de los numerosos cuadros del Alcázar (la magnífica colección real española, con las pinturas acumuladas desde la época de los Reyes Católicos) se dejó en un segundo plano, ante las dificultades que implicaba por su tamaño y ubicación a varias alturas y en múltiples salas. Incluso, algunos de los cuadros estaban encastrados en las paredes. De ahí que se perdieran un buen número de las pinturas que se guardaban en el edificio (unas 500 obras de 2.000), como “La expulsión de los moriscos de Velázquez”. Otras (como Las Meninas) se salvaron desclavándolas de los marcos y arrojándolas por las ventanas. No obstante, una parte de las colecciones pictóricas había sido trasladada previamente al Palacio del Buen Retiro. Los restos de aquella colección se pueden ver en el Museo del Prado, lo que nos puede dar una idea del tamaño de la colección original desaparecida. Por desgracia la Guerra de la Independencia permitió a Napoleón y sus soldados (y también los británicos en menor medida), saquear este tesoro, razón por la cual podemos contemplar arte español en el Louvre.

En 1738, sobre los escombros del Alcázar Real, Felipe V ordenó la construcción del actual Palacio Real de Madrid, cuyas obras se extendieron a lo largo de tres decenios. El nuevo edificio fue habitado por primera vez por Carlos III en el año 1764. El nuevo palacio, con una extensión de 135.000 m² y 3.418 habitaciones (en superficie, casi el doble que el Palacio de Buckingham o el Palacio de Versalles), es el palacio real más grande de Europa Occidental. El último monarca que vivió en palacio fue Alfonso XIII, aunque Manuel Azaña, presidente de la Segunda República, también habitó en el mismo, siendo por tanto el último jefe de Estado que lo hizo. Actualmente se pueden visitar algunas de las salas principales (escaleras principales, Salón del Trono, de recepciones y habitaciones privadas de Carlos III, comedor (construdio sobre las tres habitaciones de la reina María Amalia)). La corona Real, el collar del Toison de Oro y el bastón de Capitán General de los ejercitos tambien son visibles en una sala. En la Plaza se encuentra la Armeria Real, con una impresionante colección de armaduras, espadas y armas de fuego antiguas, procedentes de las colecciones reales acumuladas desde los Austrias (empezando por Felipe I, el Hermoso) hasta los Borbones.

IMG_8727

Al otro lado del Manzanares se levanta otra antigua posesión Real, la Casa de Campo, terreno de caza para los reyes desde la epoca de Felipe II. En sus terrenos, justo frente al Palacio Real, se encuentra el antiguo Palacio de los Vargas (familia de consejeros principales de los Reyes austrias), comprado por Felipe II como pabellón de caza y reformado con los años. Llego a ser la residencia principal del Rey Jose I Bonaparte, al estimarse más seguro que el Palacio Real, en caso de revuelta. La Casa de Campo paso a propiedad estatal en 1931, siendo un parque público actualmente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s